sábado, 20 de febrero de 2010

VIII Carrera "San Valentín" Tazones

Clasificación
Fotos de la organización, grasias.
Fotos y vídeo de Afilado, grasias.
Fotos de Rodrigo, grasias.

domingo, 14 de febrero de 2010

XX Media Maratón Pola de Siero

Clasificación.
Fotos de Lady Nikon, grasias.
Fotos de Marta, grasias.
Fotos de Afilado, grasias.
Fotos de Pata Liebre, grasias.
Fotos de Usuhu, grasias.
Fotos de Rodrigo, grasias.
Fotos de Marce74, grasias.

jueves, 11 de febrero de 2010

Esos locos que corren


Nevó en Avilés.
Con el nuevo año, el silencio blanco inundó nuestros paseos, calles, montes...
No podíamos perdérnoslo. El sonido de nuestras "zapas" hundiéndose, rompiendo el sonido del silencio es una sensación de la que pocos pocas veces podemos disfrutar.
Nuestra Suiza de andar por casa, nuestro Illas, nuestros Alpes, nuestro Gorfolí, con su blanca mirada nos clamaba una visita.
Hacía mucho, mucho frío. Nos acercamos en coche hasta nuestras "termas romanas" pisando hielo, oyendo su crujido que nos hacía temerosos mientras ascendíamos hacia el origen de una experiencia gozosa, muy gozosa. En la radio se oía a Roberta Flack con su "La primera vez que vi su cara", "The first time ever I saw your face", que en "hestragero" siempre suena mejor aunque sea en el Gorfolí.
El silencio, el frío, el sudor, el esfuerzo, el sonido de nuestra respiración con nuestros compañeros pinos, eucaliptos, brezos.. (I come runnnig to see you again, winter, summer or... you have a friend), tan maravillados como nosotros, nos hizo pensar en el porqué de todo aquello, ¿qué hacemos aquí? La respuesta tal vez sea esta:

Yo los he visto.
Los he visto muchas veces.
Son raros.
Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol.
Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche.
Están locos.

En verano corren, trotan transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan... ¡solo para disfrutar del descanso!
En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.
Yo los he visto.

Pasan rápido por las calles, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en los arcenes de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los coches que pasan cerca, huyen de un perro y corren y corren y corren.
Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan al viento y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia adelante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que trajeron las mareas, respiran el aire que les traen los abedules y se detienen cuando entre la hierba las flores los reclaman.
Yo los he visto.
No están bien de la cabeza.
Usan zapatillas con aire y zapatillas de marca, nunca corren descalzos y calzados gastan calzados caros. Transpiran camisetas que no transpiran y que sí transpiran, calzan gorras y y miden una y otra vez su propio tiempo.
Están tratando de ganarle a alguien, pasan al lado del perro, pican su crono tras una columna, buscan una fuente para refrescarse... y siguen.

Se inscriben en todas las carreras pero... no ganan ninguna. Empiezan a correrla la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana siguiente se levantan como niños en Día de Reyes. Han preparado la ropa que descansa sobre una silla,

una cama...como lo hacían de niños en víspera de vacaciones.
El día antes de la carrera comen pasta y se privan, pero se premian tras la carrera con unos culinos de sidra y lo que la providencia tenga a bien proveer.
El día después del maratón les cuesta caminar ¿les cuesta?
Nunca pude calcularles la edad, pero seguramente tienen entre 15 y 85 años.
Son hombres y mujeres.
No están bien.

Se inscriben en carreras de 5 km. hasta incluso maratones, y antes de empezar ya saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás.
Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes van y vuelven a ir al aseo.
Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganar. Son sus referencias de carrera: "corren parecido a mí", piensan. Ganar a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa.
Disfrutan cuando pasan a otro corredor... pero lo alientan, le dicen que falta poco y que no afloje.
Persiguen al que llevan delante y piensan "va muerto"; huyen del que va detrás y en su mente repiten "si va ahí es que está más muerto que yo".

Preguntan por el puesto de "sidratación" y se enfadan poque no aparece.
Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar a que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan.
Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver. Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero.

No las preparan... pero tiene todas las excusas para el momento en que llegan a meta; no las preparan, son parte de ellos. El viento en contra...no corría una gota de aire... el calzado nuevo... el circuito mal medido... los que van despacio delante y no te dejan pasar... el cumpleaños de la sobrina de anoche... la llaga en el pie derecho de la costura del calcetín nuevo... la rodilla que me volvió a traicionar... arranqué demasiado rápido... no dieron agua... al llegar iba a picar pero no acerté... las uvas están verdes.

Disfrutan al arrancar, disfrutan al correr, disfrutan al esprintar.. y cuando llegan disfrutan mientras levantan los brazos porque dicen que lo han conseguido, que ganaron ¡una vez más!
No se dieron cuenta de que apenas sí perdieron con un centenar o un millar de personas... pero insisten en que volvieron a ganar.
Son raros.

Se inventan una meta en cada carrera.
Se ganan a sí mismos, a los pocos que, ensimismados, los observan pasar, a los que miran por la televisión, local, y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren. Les tiemblan las manos cuando se pinchan los dedos al colocarse los imperdibles del dorsal (¿por qué se llama así? ¿no debería llamarse pectoral?)
Los he visto pasar.

Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado...pero siguen.
A medida que avanzan en la carrera, los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, el sudor tambien corre, las puntadas se repiten y repiten y se preguntan qué hacen aquí con lo bien que estaban en la camina.

Cuando llegan a meta se abrazan a familiares y amigos, quienes disimulan con cariño la transpiración de su cuerpo y cara. ¡Deberes cumplidos!
Entonces, toman agua, se mojan la cabeza, se tiran al césped para reponerse, pero enseguida se levantan para saludar a quienes llegaron antes.
Se vuelven a tirar y otra vez se levantan porque van a saludar a los pocos que llegaron detrás de ellos.
Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo y abrazan a otro atleta que llega.
Miran con cariño y sin lástima a quien llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y el segundo.
Los he visto muchas veces.

Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros...1.000... para correr 10.
Se "bajan" todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de su carrera anterior.
Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en las que las visitas puedan verlas y tengan que preguntar.
-Esta es de la última media que corrí- dice, con su tono más humilde.
-Esta es la primera que gané- omitiendo que se la daban a todos, incluyendo al último, a los voluntarios y al conserje del polideportivo.

Dicen que en los tiempos que corren pocas personas son capaces de estar a solas consigo mismo una hora por día. Imagina.
Dicen que la gente no soporta tanto silencio.
Dicen que ellos lo disfrutan.
Dicen que programan y hacen balances, que se arrepienten y felicitan, preparan sus vidas mientras corren y conversan sin miedos con cada uno de los ellos mismos que los componen.
Dicen que el resto busca busca excusas para estar siempre acompañado.
Están mal de la cabeza.

Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran.

Parece que quieren ganarle a la muerte, pero dicen que quieren ganarle a la vida.

Lo cierto es que, cuando corro, veo a muchas personas que solo... caminan; pero un día... cuando nadie los ve, se animan y rompen a trotar un poquito, ya han empezado, se engancharán. En unos meses comenzarán a transformarse y terminarán tan locos como ellos.