| El "lechazo del Duero" entrando triunfante en meta
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En una población anclada en los años 60, parece mentira que con las primeras luces castellanas el estrés ya se apoderara de nosotros, excepto de Ráfagas, claro; y es que el oeste siempre estuvo "p'allá", y el este "p'al" otro "lao", justo lo contrario a lo que hicimos a la hora de recoger el dorsal, perdernos, y, como consecuencia, darnos más prisa que a la hora de correr la prueba.
Cuando vi la meta, mi crono marcaba ¡4:22! ¡había batido mi récord! ¡nuuunca había corriiido durante taaaaaanto tiempo! Ahora sí que me merecía el lechazo y la morcilla que me esperaban en el mesón castellano.
Antes, otros; muchos, antes; y otros más muchísimo antes que yo, habían llegado. De entre mis compañeros, Johny, desde hoy "El lechazo del Duero", fue quien consiguió una mejor marca, nos batió a todos ¡y en su primera maratón! ¡Enhorabuena, grandón!
La recompensa para todos vino después, en forma de asados yantares y viandas, en un asador castellano, todos ellos regados con el vino de la tierra. Para Johny, el lechazo, por sus 3:49; para mí, por mis 4:22, morcilla de Burgos.
Gracias, Elsombrilla, por tus fotos
Clasificación y diploma



