domingo, 7 de diciembre de 2008

Mi maratón de Donostia 2008

Cuando entré en el estadio de Anoeta, miré el “crono” y vi que tenía algo más de un minuto para recorrer los 300 metros de pista que faltaban a meta, corrí y apreté el culo y los dientes y las canas y no eché un “chéster” porque el viento me apagaba el mechero y “aurrerá”….¡3:19:30! ¡Es increíble, he bajado más de 18 minutos mi mejor marca, 4 años y medio después!

Antes, había comenzado los primeros kms. Con BDG, a 5:30, sin esperanza de nada porque ni el tiempo acompañaba ni al cuerpo le apetecía. Pasada esta primera fase, me fui animando, iba solo, y sobre el 8 corrí en compañía de mi “vitaminado C” UVEG (mi compañero de pintxos de txangurro el mediodía anterior por El Antiguo) y Kamax. Tras pasar por la playa de Gros, seguí para adelante, los kms. iban ahora a 4:30 y Tino y su cuñado seguían al globo de 3:30, al cual me uní durante unos 2.500 m. hasta que me surgió la vena ácrata y decidí marcharme. Desde aquí, que sería el 12, más o menos, ya siempre fui “a mi aire” y nunca mejor dicho.

Los km. pasaban entre ¡heyyyyyyyyyyyyyyssss! a John, Rayu, Arenesco, Gcortés, Krismarán, BDG…y veía que ¡bah, oye, el 3:30 es posible! A las 2 horas de carrera vino la galerna del Cantábrico y en el peor sitio: el puente de Kursaal, la playa de Gros, a la ida, a la vuelta, lluvia, viento, frío, frenaaaaazo….¡puuffff, pero qué coj……o como se diga.! Una vez que el objetivo estaba más o menos confirmado, me animé y subí un poco el ritmo, y es que Juanín estaba allí, a la vista, sería el 30; al estar a su altura, miradina, sonrisa y ¡veeeeenga!

No vi muro ni nada parecido, pero en el 37,5 el “El pie del loro”, esa rampina de 30 metros que separa La Concha y Ondarreta no era un pie, era un “agarra” porque ¡cómo mis pies se agarraban al suelo, y eran 30 m. de suave rampina! Fue entonces cuando empecé a echar cálculos de cuánto bajaría de 3:30 y fue cuando me sorprendí y pensé “ya que estoy aquí…. si no paro a echar un pitín…si por una vez me sacrifico de verdad… puedo bajar de 20 ”. Y lo intenté, agaché la cabeza, me concentré y sólo oía los ánimos que donostiarras y familiares de atletas nos dedicaban a todos ¡impresionante!

Al entrar en el estadio, me vinieron a la meta los compañeros de rodajes, de trabajo y la familia, que, desde el 1 de julio y durante 5 meses me animaron y soportaron para conseguir lo que para mí supone toda una proeza personal, ¡menudo subidón de ego!, y es que la disfruto mucho más porque sé que un poco la comparten y la viven conmigo. ¡GRASIAS!

















2 comentarios:

  1. ¡Ay que era aquí donde quería publicar el comentario y se me fue a otra parte!

    joder Esquíus, ¡menudo marcón en Donosti!, ya nos contarás cual es el secreto, sidrina aparte, para esa rebaja tan espectacular, no creo que haya sido porque te afeitases el bigote ni por entrenar cinco meses, llevas mucho corriendo, has tenido que hacer algo más, cuenta tu plan ;-)

    Te pongo en mi lista de blogueros amigos, un abrazo al GRASIAS

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  2. No había visto nada de tus comentarios, "grand père"; yo creo que la clave fueron los pintxos de txangurro que el día anterior disfrutamos UVEG y yo por "El Antiguo".

    Saludos navideños

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