Hoy no tocaba correr, hoy tocaba disfrutar de la Mar. Las imágenes nunca podrían hacer sentir su omnipotencia, su amenaza, su aturdidor tronar, su estrépito retumbar; las palabras tampoco alcanzarían para comprender la abrumadora bravura de su ensordecedor estrellar en su rotundo ir y retornar. Solo la presencia la puede describir.
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